No existen elecciones iguales. La profundidad de la crisis política en el país requiere líderes, partidos programáticos, sistemas organizativos, propuestas científicas y técnicas, y un profundo amor a la patria. En ese sentido, Oswaldo Carpio Villegas, analista político y consultor de gobiernos locales y regionales invoca al nuevo gobernante a fortalecer el desarrollo del país. A continuación damos a conocer su opinión.
El escenario internacional.
No es favorable a la izquierda. Chile, Honduras, Bolivia, Argentina y Ecuador se han librado de gobiernos fracasados del Socialismo del Siglo y se han sumado a Paraguay y Costa Rica. Venezuela desde enero está camino a una convocatoria a elecciones en libertad y democracia. El régimen tiránico de Cuba se tambalea después de 67 años. La izquierda comunista escucha con terror campanadas de libertad. En Europa la izquierda es derrotada en todas las elecciones. Pero, el factor internacional condiciona. No determina pues se requiere la mediación de verdaderos líderes.
La economía peruana y la crisis política.
En los países del continente se aprecia el milagro económico peruano que contrasta con una crisis política endémica que afecta severamente la gobernanza y la gobernabilidad. Sin la crisis política el Perú superaría el crecimiento de 3,5 por ciento en promedio de los últimos dos años que pese a ser escaso ha logrado reducir la pobreza a un 25%. Sin embargo, la crisis política originada en la corrupción y en leyes electorales perversas han permitido el control del poder por partidos improvisados, organizaciones criminales, vientres de alquiler, partidos franquicia y lavanderías lo que ha profundizado la crisis política y del Estado en todos sus niveles. La economía avanza con el freno puesto y los sabotajes. Mientras la macro y la micro política son un hervidero de corrupción, disputas y repartijas entre organizaciones políticas podridas por la corrupción. La victoria electoral de la izquierda con su mayoría en el Congreso y su posterior micro división profundizó la corrupción y la crisis.
Liderazgo político de estadistas.
La extinción de verdaderos líderes políticos es expresión de la crisis. En estas elecciones destacan algunos líderes.
Las campañas electorales.
Algunos candidatos empezaron muy temprano por lo que ha sido una campaña larga y desgastante lo que se percibe en las encuestas de opinión. Otros empezaron demasiado tarde y parece que el tiempo ya no les alcanza. Las campañas electorales dirigidas por especialistas y con criterios políticos y técnicos son planificadas, cortas y contundentes. La mayoría han sido totalmente improvisadas. Las elecciones se ganan primero en la mente del estratega y después en la realidad política, social, cultural y mediática. El uso del Big Data utilizado por algún candidato fue un fracaso pues la realidad mató el relato de la integridad construido por los bots y la IA.
La campaña política es comunicación.
En la campaña todo es comunicación. El arte radica en los detalles. No saberlo, no querer entenderlo y no escucharlo conduce a derrotas tácticas y estratégicas. Hay candidatos que parecen haberse inspirado en la época del cine en blanco y negro, una regresión comunicacional anacrónica, rígida, carente de estructura dramática, emoción, carisma y optimismo.
Perdieron en los debates por agredir, adjetivar con rudeza, odio y enorme ignorancia suicidándose en público mientras creían ganar.
Agotados por el clima de violencia los electores peruanos no premian a los violentos o los clasifican como candidatos a diputados. Los electores premian al candidato inteligente, optimista, de buen talante, cierta elegancia, razonabilidad que ha cultivado habilidades blandas e inteligencia emocional.
Electorado pragmático.
Ante la carencia de partidos programáticos -con la excepción del PAP y el PPC- el electorado ha ido desplazándose de un partido a otro en las últimas cuatro décadas dedicadas al desprestigio y demolición de los partidos lo que creó las condiciones para la creación de “nuevas organizaciones políticas”. La deslealtad de los ¨nuevos¨ partidos con la democracia ha tenido un subproducto: un electorado pragmático, volátil, oportunista, desleal y extremista en algunas provincias.
Los escenarios posibles.
En las elecciones en el Perú, el 25 % de los ciudadanos decide la última semana. En las actuales será el 40 % o más. No es posible prever un resultado que dependerá del curso final de la campaña. A escasos se pueden simplificar dos escenarios:
El ingreso a segunda vuelta de Keiko Fujimori y López Aliaga en cualquier orden de prelación.
El ingreso a segunda vuelta de uno de los dos primeros y uno de los candidatos que se ubican entre el tercero y sexto lugar: Carlos Álvarez, López Chau, Roberto Sánchez o Jorge Nieto.
Respeto a la libertad y la libre expresión de las ideas. No a la violencia de los incivilizados.
En los procesos electorales civilizados se dialoga, argumenta, discute, confronta ideas y propuestas. No se actúa embozado para desatar la violencia. Es imperativo el respeto a todos los candidatos. La violencia nos retrotrae a la Edad de Piedra cuando el Perú -con excepción de la política- tiene todas las condiciones para elevarse y caminar con sus propios pies hacia el primer mundo. El Perú se ubica en el puesto 46 por PIB en el mundo (341 millones de US$) superando a México, Brasil y Colombia en el IDH y en menor pobreza. Existen condiciones estratégicas para encabezar la creación de riqueza y acabar con la pobreza, modernizar las instituciones y la infraestructura, proyectándose al mundo como potencia exportadora (cuartos en América del Sur). El voto de cada uno es decisivo y no es una simple frase. Es la absoluta realidad.
Director Periodístico:
EDGARD NAOLA ORDOÑEZ