Rafael Vera Mascaro, abogado y especialista en gestión municipal, con vasta experiencia en la administración y gestión de gobiernos locales y actual Jefe del Departamento de Enlace con los Gobiernos Locales del Congreso de la República, analiza las cualidades, capacidades y valores indispensables que deben reunir los próximos alcaldes para ejercer un gobierno eficiente, transparente y cercano a los ciudadanos.

¿CUÁL DEBE SER EL PERFIL DEL NUEVO ALCALDE?

A pocas semanas de las Elecciones Municipales y Regionales 2026, el especialista en Gestión Pública y Temas Electorales Rafeal Vera Mascaro, nos da su opinión sobre el nuevo perfil que deben tener los alcaldes electos para gobernar con Transparencia y eficiencia.  ¿CUÁL DEBE SER EL PERFIL DEL NUEVO ALCALDE?

Cada elección municipal se repite la misma escena: candidatos que ofrecen obras, prometen seguridad y aseguran que transformarán la ciudad. Sobran slogans y promesas, pero pocas veces nos preguntamos: ¿qué características debe tener realmente quién gobernará nuestra ciudad durante cuatro años? Porque una cosa es ganar una elección y otra, muy distinta, gobernar una municipalidad. El alcalde tendrá que administrar recursos públicos, dirigir funcionarios, enfrentar conflictos, tomar decisiones difíciles y responder diariamente a ciudadanos que exigirán resultados. Por eso, el elector debe mirar más allá del discurso y preguntarse: ¿esta persona está preparada para gobernar? Considero que el nuevo alcalde debería reunir diez cualidades fundamentales:

  1. CREDIBILIDAD. Antes que un buen discurso, necesita credibilidad. El ciudadano observa trayectoria, conducta y coherencia. ¿Ha cumplido lo que prometió? ¿Su comportamiento coincide con lo que predica? La credibilidad cuesta años construirla y puede perderse en un solo acto.
  2. INTEGRIDAD. La integridad no consiste solamente en no robar. Significa actuar correctamente aun cuando nadie esté mirando. El municipio no es propiedad del alcalde, su familia ni sus amigos. La honestidad debe reflejarse en la transparencia, la rendición de cuentas y la coherencia entre lo ofrecido y lo ejecutado.
  3. CAPACIDAD DE GESTIÓN. Una municipalidad no se administra con buenas intenciones. Se necesita conocer cómo funciona el Estado, planificar, presupuestar, ejecutar y controlar. El alcalde no tiene que saberlo todo, pero sí saber gobernar y rodearse de quienes saben. La experiencia administrativa resulta fundamental.
  4. CONOCIMIENTO DE SU CIUDAD. No existe buen gobierno municipal sin conocer la realidad local. El alcalde debe saber dónde están los problemas, qué preocupa al vecino y cuáles son las prioridades.Gobernar una ciudad desde un escritorio es la manera más rápida de terminar gobernando una ciudad que no se conoce.
  1. LIDERAZGO Y AUTORIDAD. Ser popular no es tener autoridad. El alcalde deberá enfrentar intereses, tomar decisiones difíciles y asumir responsabilidades. El buen alcalde no busca agradar a todos; tiene capacidad para decidir y asumir las consecuencias.
  2. UN EQUIPO COMPETENTE. Nadie gobierna solo. Los funcionarios deben ser seleccionados por capacidad, experiencia, integridad y compromiso, no simplemente por lealtad política. Una gestión eficaz requiere profesionales capaces de fijar metas, planificar y obtener resultados. Y una regla debería ser innegociable: familiares y amigos no pueden convertirse en dueños de la municipalidad.
  3. CAPACIDAD PARA RESOLVER. El vecino no elige un alcalde para escuchar explicaciones durante cuatro años. Espera soluciones. La gestión debe medirse por aquello que cambia concretamente la vida del ciudadano, no por el número de discursos, reuniones o fotografías publicadas.
  4. INTELIGENCIA EMOCIONAL. Gobernar es relacionarse con personas. El alcalde necesita empatía, autocontrol y capacidad para manejar conflictos. La inteligencia emocional resulta fundamental para tomar decisiones razonables bajo presión. Escuchar no significa obedecer. Dialogar no significa ceder.
  5. VISIÓN E INNOVACIÓN. El alcalde no debe limitarse a administrar problemas heredados. Debe preguntarse: ¿cómo quiero encontrar esta ciudad cuando termine mi mandato? La innovación exige planificación, organización y orientación a resultados; supone reconocer que las cosas pueden hacerse mejor.
  6. COMUNICACIÓN Y CERCANÍA. Comunicar no significa aparecer todos los días en redes sociales. Significa informar, escuchar, rendir cuentas y mantener una relación permanente con la comunidad.

El vecino debe saber qué hace su municipalidad, cuánto cuesta y qué beneficios obtiene. La comunicación permite construir una relación estrecha entre autoridad y comunidad.

EL NUEVO ELECTOR TAMBIÉN TIENE UNA RESPONSABILIDAD

El problema no está solamente en los candidatos. También está en los electores. Durante mucho tiempo hemos elegido por simpatía, popularidad, exposición en redes o capacidad para prometer. Después nos sorprendemos cuando descubrimos que quien ganó no sabía gobernar. Ha llegado el momento de cambiar la pregunta. No basta preguntar: “¿Qué me promete este candidato?”

Debemos preguntar: “¿Qué ha hecho?, ¿qué sabe?, ¿quiénes lo acompañarán?, ¿cómo piensa hacerlo y qué garantías tengo de que cumplirá?” Porque una municipalidad no es un laboratorio para improvisados.

El alcalde que necesitan nuestros gobiernos locales debe ser creíble para ganar, íntegro para gobernar, competente para administrar, firme para decidir, humilde para escuchar, inteligente para rodearse de buenos profesionales, innovador para transformar y cercano para comprender a sus vecinos.

En definitiva, no necesitamos al candidato que prometa más. Necesitamos al candidato que esté mejor preparado para cumplir. ANTES DE ELEGIR A QUIEN NOS PROMETE UNA MEJOR CIUDAD, ASEGURÉMONOS DE QUE SABE CÓMO GOBERNARLA.

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