Con la proximidad de las elecciones municipales, miles de ciudadanos buscarán depositar su confianza en nuevos alcaldes. Sin embargo, uno de los males más persistentes en la gestión pública local sigue siendo la corrupción: contrataciones dirigidas, obras sobrevaloradas y recursos desviados que jamás llegan a cerrar brechas y cumplir con las políticas públicas diseñadas. Hoy, la inteligencia artificial (IA) emerge como un aliado concreto para revertir este panorama. La IA no es ciencia ficción, ni patrimonio exclusivo de técnicos expertos en tecnología. Es una herramienta disponible, aplicable y asequible para municipios de cualquier tamaño. Su función central, en este contexto, es simple: procesar grandes volúmenes de datos públicos para detectar irregularidades que el ojo humano difícilmente podría identificar.
Un primer paso concreto es implementar sistemas de IA para la revisión automática de contratos y licitaciones. Estas herramientas comparan precios de mercado, identifican proveedores recurrentes, evalúan el cumplimiento de requisitos en cuestión de segundos. Países como Chile, Brasil y Colombia ya aplican modelos similares con resultados medibles en la reducción de irregularidades contractuales. Otro campo de acción inmediata es el monitoreo del gasto presupuestal. Un algoritmo puede revisar en tiempo real si los fondos municipales están siendo ejecutados conforme al plan de inversiones aprobado, generando alertas automáticas cuando se detectan desviaciones e inclusive detectar el margen de cumplimiento del gasto, basado en la ejecución presupuestal mirado desde el MEF. Esto potencia el trabajo de los órganos de control como la Contraloría General de la República. La transparencia con la ciudadanía también se beneficia enormemente. Plataformas digitales con IA integrada pueden responder consultas de vecinos sobre obras, contratos y servicios en lenguaje sencillo, acercando la gestión pública a la población y reduciendo la opacidad que alimenta la corrupción. El derecho de acceso a la información, reconocido en la Ley Nº 27806, encuentra en la IA un canal moderno y eficiente para su fortalecimiento. Es importante señalar que la implementación de IA en los gobiernos locales debe ir acompañada de un marco ético y normativo sólido y garantizar que los algoritmos utilizados sean auditables y libres de sesgo. Los nuevos alcaldes que asuman el reto de incorporar la inteligencia artificial en su gestión no solo estarán modernizando sus municipios, estarán enviando un mensaje claro a la ciudadanía: Que el ejercicio del poder local puede y debe rendir cuentas con herramientas digitales actuales. Que la corrupción no es inevitable. Y que gobernar bien empieza con la voluntad de no tener nada que ocultar.
Director Periodístico:
EDGARD NAOLA ORDOÑEZ