COLUMNA ED. 1106

LA CAMPAÑA TERMINÓ.

LA PLANILLA NO ES BOTÍN

Por: RAFAEL VERA MASCARO Abogado - Consultor Municipal rafaelvera777@gmail.com

El 4 de octubre se contaron los votos y al día siguiente empezó otra cuenta, más silenciosa… la de quienes esperan su puesto. El coordinador de zona, la jefa de prensa, el ingeniero que armó el plan de gobierno, el muchacho que repartió volantes bajo el sol de setiembre. Todos sienten que se lo ganaron. Algunos tienen razón. A la mayoría, el alcalde tendrá que decirle que no. No es ingratitud. Las campañas se sostienen con promesas, y muchas fueron de trabajo, pero la municipalidad no es la prolongación del comando de campaña. Es una entidad pública con presupuesto fiscalizado, un cuadro de puestos aprobado y reglas de ingreso que no cambian porque cambió el inquilino del despacho. La lealtad política se paga con reconocimiento político, no con plazas. El alcalde debe empezar por separar dos grupos que la campaña mezcló. Los profesionales que diseñaron propuestas viables pueden ocupar cargos de confianza, pero ese cupo es estrecho y además tiene requisitos. La Ley 31419 y su reglamento exigen formación y experiencia mínimas para los funcionarios y directivos de libre designación y remoción. Nombrar gerente en quien no concurren los requisitos, genera responsabilidad penal para quien firmó la resolución. Conviene ser exigente incluso con los buenos. ¿Y el resto? Para entrar a la municipalidad, el camino legal es el concurso público. Los contratos CAS requieren convocatoria abierta, y desde la Ley 31131 dejaron de ser un arreglo pasajero, quien ingresa a una función permanente se queda. Tampoco sirve disfrazar puestos permanentes como locaciones de servicios. Los jueces aplican la primacía de la realidad, y reconocen el vínculo laboral. Esas demandas las pagará la próxima gestión, o la misma en su segundo año. Hay tres decisiones que conviene tomar antes del 1 de enero. Primero, pedir a la comisión de transferencia el cuadro de puestos y el presupuesto de personal; así sabrá cuántas plazas existen de verdad. Segundo, definir los perfiles de los cargos de confianza antes de pensar en nombres, y no al revés. Tercero, explicar pronto a su equipo de campaña cómo funcionará el ingreso. La decepción de noviembre sale más barata que el escándalo de marzo. Queda lo más incómodo. Los vecinos que lo eligieron también miran quién ocupa cada escritorio. La primera planilla es el primer acto de gobierno, y la gente está en platea.

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