A pocas semanas del 4 de octubre para las Elecciones regionales y Municipales 2026, la carrera sigue abierta. A continuación damos a conocer como esta el escenario electoral.
CANDIDATOS FAVORITOS A LA ALCALDÍA DE LIMA Y UN POSIBLE OUTSIDER
Faltando poco para las urnas, Lima no tiene favorito claro. Tiene, más bien, un pelotón apretado y una montaña de indecisos. La última medición de Ipsos y la de Datum coinciden en algo incómodo para todos los comandos: nadie pasa del 13% y cerca de un tercio del electorado todavía no sabe por quién votar. Eso no es un detalle. Es la noticia.
Empecemos por el nombre que domina las conversaciones sin ser candidato a alcalde: Rafael López Aliaga. Tras la renuncia de Luis Rubio, Renovación Popular reacomodó su fórmula y colocó a Porky como primer regidor. Traducción política: si el partido gana, él vuelve a la Municipalidad de Lima por la puerta de atrás. Muchos lo llaman reelección encubierta, y con razón. Su marca sigue movilizando a un núcleo duro, pero también genera un rechazo que difícilmente baja del 40%. Techo alto, piso resbaloso.
En la pelea real por el sillón mandan tres. Carlos Bruce (Somos Perú) aparece primero en Datum con 12.3%, seguido de Francis Allison (Avanza País) con 11.3% y Daniel Urresti (Podemos Perú) con 10.3%. Bruce vende gestión técnica y el aval de haber ordenado Surco; su problema es que ese perfil ilustrado convence en San Isidro y se diluye en Comas. Allison, cinco veces alcalde de Magdalena, tiene oficio municipal y una maquinaria distrital que nadie subestima, aunque su nombre no termina de saltar del barrio a la metrópoli. Urresti es harina de otro costal: voto duro, discurso de mano dura, seguridad como bandera única. Ya perdió en el 2018 por un puñado de votos. Sabe caminar la calle y hay un entusiasmo en sus candidatos a las alcaldías distritales que vienen trabajando como hormiga para llegar a la alcaldía metropolitana.
Detrás asoma Ricardo Belmont, y aquí conviene matizar el entusiasmo. Ipsos lo ubica en 5% y Datum en poco más de 7%. No es un outsider: fue alcalde en los noventa y su apuesta por redes sociales es, en el fondo, nostalgia empaquetada en formato TikTok. Puede sorprender por conocimiento de nombre, pero un electorado joven que ni había nacido cuando gobernó no se conquista con reels. Ojo con él, sin sobredimensionarlo.
¿Y el verdadero tapado? Santiago Abarca, general EP en retiro, además es abogado, va por Visión Perú con un currículo sólido en inteligencia y seguridad. Sobre el papel encaja perfecto con la obsesión número uno del limeño: el miedo a la extorsión y al sicariato. El problema no es el candidato, es el vehículo. Un partido nuevo, sin bancada, sin alcaldías distritales que le presten pie de página y sin presencia en las encuestas conocidas, parte casi de cero en reconocimiento. Para que un outsider explote necesita tres cosas: mensaje, plata y un momento. Abarca tiene lo primero. Le falta convertir el perfil de seguridad en campaña visible antes de que se acabe el reloj.
La lectura, sin rodeos: la elección se define por quién logre capitalizar la indecisión con la carta de seguridad, no por quién tenga mejor plan de transporte. Ese terreno lo disputan Urresti y, si despega, Abarca. Bruce y Allison compiten por el voto del limeño que quiere gestión sin estridencia, un segmento real pero fragmentado entre ambos, lo que los debilita mutuamente. Con 21 listas en cédula y un ganador que probablemente se lleve el municipio con menos del 20%, Lima elegirá a su alcalde no por consenso sino por dispersión. Quien sume el bloque de seguridad más un pedazo del voto útil, gana. Lo demás es ruido de campaña.
Director Periodístico:
EDGARD NAOLA ORDOÑEZ